Soy Irene. Tengo 38 años y soy madre de dos niñas maravillosas a las que parí en casa. Soy comadrona desde 2002. Estudié la carrera de matronería en en Reino Unido. Pasé cinco años en aquel país y posteriormente decidí volver a asentarme en España unos años. Trabajé 4 años en un gran hospital universitario y más tarde estuve durante un año en uno pequeño del que guardo estupendos recuerdos. Conocí a mi marido en 2008 y me mudé a Galicia donde trabajé durante cinco años como comadrona independiente, acompañando a mujeres a domicilio durante su maternidad. En 2010 y 2013 parí a mis dos hijas, en casa, en dos partos gozosos que recuerdo como los mejores momentos de mi vida (los repetiría, sin dudarlo, desde la primera contracción). Cuando la pequeña tenía cuatro meses, toda la familia nos embarcamos en un viaje por Asia y recorrimos unos diez países con dos maletas. Bangladés merece una mención especial ya que vivimos allí año y medio. Allí trabajé en un proyecto para disminuir la mortalidad materna, ayudé a formar matronas, hasta entonces inexistentes en este país. Entre aventura y aventura he ido escribiendo y dando forma a “La sociedad que vaciaba úteros”, que ha visto la luz en 2015 gracias a una campaña de micro-financiación. En la actualidad, nuestra familia se ha instalado en Londres, donde seguimos disfrutando a tope de la vida y de nuestra compañía. En estos momentos estoy embarcada en la traducción al inglés de mi primera novela y poniendo mucho empeño para que no sea la única. En mi trabajo aplico la matronería subversiva, poniendo los deseos de cada mujer que cuido como lo más importante a conseguir, dentro de la seguridad que me dan 14 años de experiencia y un gran conocimiento sobre la fisiología del embarazo y del parto. Aún no he encontrado a una mujer que anteponga su bienestar al de su bebé. Trabajo para que cada una consiga lo que quiere en su maternidad, sin opinar y sin juzgar. Parir un hijo es la experiencia más trascendental que conozco. Ninguna mujer debería adaptarse a nada ni a nadie mientras pare. Somos los demás quienes debemos adaptarnos completamente a ella y a su momento.